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La importancia de las Relaciones Públicas

Si hay algo ineludible para quien trabaje en comunicación es ser un “watchdog” de los medios. La diversificación de intereses multisectoriales y multitareas hace que sea una tarea ciclópea. Los clipping de medios impresos y las alertas de noticias de los buscadores como google facilitan esa tarea. Son imprescindibles. De ese maremágnun de noticias que suelo guardar y leer en el tiempo libre -¿libre?-, me ha llamado poderosamente la atención el artículo de opinión que Josep Mª Calvo, director general comercial de Daewoo Electronics España, publicó en el nuevo suplemento ‘Digitech’ de Expansión, titulado “Blu-ray vs HD DVD o la importancia de las relaciones públicas”.

El artículo habla sobre la reciente ‘guerra de formatos’ entre Sony y Toshiba, ganada finalmente por el formato Blu-ray tras anunciar Toshiba que dejaba de fabricar su HD DVD. Calvo comenta que la batalla no se ha ganado a causa de la superioridad tecnológica de uno frente a otro, sino que “el Blu-ray ha ganado la batalla gracias a la eficaz estrategia comunicativa y a la excelente labor de relaciones públicas llevada a cabo por Sony”. Sorprendente. Aunque no tanto. En realidad, el director general comercial de Daewoo Electronics Españ deja patente algo que para las grandes compañías es evidente: la estrategia de comunicación está tan ligada al plan de negocio de una compañía que actúa como una pieza más del engranaje. El consiguiente despliegue táctico del plan de comunicación no sólo debería incluir la parte mediática, sino un plan de relaciones institucionales con los stakeholders de la compañía.

Sony lo hizo así y convenció a distribuidores y competidores de que su formato era el mejor. Tuvo claro que la batalla principal no era con sus potenciales clientes, sino la librada en la cadena de distribución y producción. Pero las relaciones institucionales son, necesariamente, a medio y largo plazo. Posiblemente Sony lleve realizando ‘social network’ con sus stakeholders desde hace años, tejiendo una red y una reputación que a largo plazo supone un hecho verdaderamente diferencial. Lo único que requieren las relaciones institucionales es un plan coordinado y constante en el que se definan tanto los stakeholders como los interlocutores clave de la propia compañía o institución –es decir, a partir de qué nivel directivo aplica el plan. A partir de ahí todo es compartir, todo es networking interno para aprovechar las sinergias de cada elemento del plan.

P.D.: A veces me sorprende el secretismo de la agenda de muchos directivos respecto a sus homólogos. ¿Tan difícil es implantar un modelo RAPID o un sistema de semáforos para organizar los niveles de interlocución y de seguridad de un asunto?

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1 comentarios:

Blogger Laura Pintos ha dicho...

Aquí sería algo así como "no solo hay que ser, sino también convencer". Ahí es donde fallan muchas grandes mentes y compañías: no saben transmitir sus conocimientos y capacidades. Y en este mundo desbordado de mensajes gana el que lanza el suyo con mayor eficacia y luego es constante y coherente en este empeño.
Saludos.

2:03 p. m.  

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